Azucareros

Los azucareros modernos suelen ser dosificadores, con recipiente de vidrio que mantiene en buenas condiciones el azúcar, y una tapa de acero inoxidable
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Los azucareros son los recipientes que se usan para guardar y mantener el azúcar. Fabricado en diversos materiales, como cualquier elemento destinado a la cocina, se ha convertido en un artículo necesario en cualquier casa o negocio de hostelería. Aparte de dispensar el azúcar, también sirve para mantenerla en un lugar fresco y seco que conserve sus propiedades.

El azucarero tradicional, el más conocido y usado, es una vasija de cerámica. Puede tener o no asas y posee una abertura, generalmente en la parte superior, por la que introducir una cuchara. Si el azúcar no está totalmente granulado y se encuentra en terrones, esa cuchara es sustituida por unas pinzas.

Con el tiempo ese modelo clásico ha evolucionado, dando lugar a múltiples diseños y a la fabricación con diversos materiales. Su principal valor añadido, con respecto al tradicional, es que sirve el azúcar directamente a la taza o vaso, prescindiendo de elementos como las cucharas. El más común de los azucareros modernos es el de tapa con dosificador. Reacciona de forma precisa el producto que contiene, en este caso el azúcar, para echar la dosis justa a la bebida o a la comida que se pretenda endulzar. Cada servicio del dosificador equivale aproximadamente a una cucharada.

Están diseñados para ocupar el menor espacio posible, ya sea en la propia cocina o en la mesa. Suelen ser de vidrio o PVC de grado alimentario, con elementos y terminaciones en acero inoxidable cromado, lo que los dota de una máxima resistencia y durabilidad en el tiempo. Se pueden desmontar, la tapa por un lado y el recipiente por otro, para una limpieza fácil y óptima. Tiene un diseño clásico, pero es un producto muy funcional y práctico. El diseño no solo ha evolucionado en cuanto a formas, sino también para crear productos más útiles en el día a día.