Termómetros de Cocina Digitales y Analógicos

Existen multitud de termómetros para uso culinario, desde los específicos para líquidos, los de pincho ideales para carnes más duras o el de cuchara
4
Fijar Dirección Descendente
Ver como Parrilla Lista

4 artículos

por página
Fijar Dirección Descendente
Ver como Parrilla Lista

4 artículos

por página

En cocina es muy común el uso de termómetros. Están destinados a mantener la comida con la temperatura óptima con el fin de conservarla en perfectas condiciones y que a la hora de consumirla no haya ningún contratiempo. Evitaremos así quemaduras en boca, lengua o paladar. Existen varios tipos de termómetros culinarios, cada uno con sus características y con una función determinada.

De entre los más valorados, encontramos los de pincho. Se trata de una herramienta que puede medir la temperatura de cualquier receta, incluidas las que se quedan más duras o rígidas después del proceso de cocinado. Suelen ser digitales y especialmente útiles en el cocinado de carnes (tanto rojas como blancas) y otras piezas de gran grosor que hayan estado previamente congeladas.

Dentro de la gama de los digitales, también existe el sencillo. Mide la temperatura al entrar en contacto con la superficie de aquello que queramos medir. Puede servir en cualquier tipo de alimento, ya sea en forma sólida o líquida. Es mucho más efectivo en recetas tales como sopas, potajes o cocidos, donde se necesita un resultado más exacto tomando la temperatura dentro de una olla o cacerola.

Otros termómetros digitales muy curiosos son los de cuchara y horno. El primero de ellos se caracteriza por su forma específica, especial para medir temperaturas en líquidos. Es el más usado para trabajar el chocolate líquido, por ejemplo, y también es ideal para usarlo en cremas, purés y texturas algo más densas. El de horno, por su parte, permite comprobar el estado de cocción de la receta y así poder determinar el tiempo que le resta para acabar de cocinarse. El mayor índice de éxito se da con piezas de carne de gran envergadura, como costillares, pollos y pavos enteros, degustados en comidas o cenas con muchos comensales.